Ejecución
Cada fase recibe las entradas previstas, respeta su contrato y deja un estado coherente tanto si termina como si falla.
Ingeniería de IA aplicada · Conocimiento y contenidos
He diseñado e implementado una aplicación que convierte propósitos, fuentes y criterios de revisión en procesos versionados que avanzan por fases controladas.
Los modelos ejecutan tareas delimitadas. La aplicación prepara el contexto, guarda el estado, coordina las dependencias y registra las comprobaciones que deciden si un resultado puede avanzar.
El sistema de un vistazo
Propósito, alcance, fuentes, restricciones y los criterios con los que se va a revisar el resultado.
Fases coordinadas por procesadores, con modelos y herramientas a los que doy tareas delimitadas.
Estado persistente, versiones, contratos de salida, evaluaciones y las decisiones que reservo para una persona.
Artefactos estructurados y revisables, con el historial que hace falta para reconstruir cómo se produjeron.
El problema
Un proceso puede ejecutar todos sus pasos, guardar sus informes y salir en verde mientras el texto contiene una afirmación que ninguna fuente sostiene o el informe pertenece a un borrador anterior. Por eso la capa que construí no genera: coordina, guarda el estado y decide qué puede avanzar.
Decisión principal
El modelo no lleva el proceso ni custodia el estado. Recibe una tarea delimitada, trabaja con el contexto que le corresponde y devuelve un resultado sujeto a un contrato. La aplicación es la que sabe en qué fase va cada trabajo, qué dependencias se han cumplido y qué validaciones faltan; los resultados se registran fuera del modelo. Esa separación es la que me permite cambiar las instrucciones, el modelo o el proveedor sin rehacer el sistema entero, y la que evita que una respuesta convincente se cuele como si fuera una comprobación.
Criterios de diseño
Construyo el contexto de cada fase en lugar de arrastrar la conversación entera: escojo el material que esa tarea necesita, lo estructuro y lo dejo atado al trabajo al que pertenece.
Guardo el estado en la aplicación, no en el modelo. Los trabajos, las versiones y los resultados se conservan en la base de datos, y una cola se lleva las tareas largas para que la interfaz no dependa de lo que tarde una respuesta.
Reservo el modelo para lo que exige interpretar. Lo que se puede comprobar de forma exacta —un esquema, un enlace, un identificador— lo resuelvo con código: gastar capacidad probabilística en eso cuesta más y falla peor.
Funciones
Seis funciones, cada una con lo que deja garantizado cuando termina. Ninguna depende de que lo que se publique sea un artículo.
Cada pieza se registra como un trabajo independiente con su propósito, sus fuentes, su configuración, la fase en que está y los resultados que ha producido.
Estado consultableSelecciono y estructuro la información que necesita cada fase. No arrastro el historial entero ni doy por hecho que el modelo recuerde una decisión anterior.
Contexto acotadoLo que puede tardar se envía a una cola, se procesa aparte y conserva su estado, sus errores y sus reintentos aunque nadie esté mirando.
Proceso asíncronoCada cambio produce una versión identificable, y los informes y las aprobaciones quedan atados al contenido concreto sobre el que se ejecutaron.
Revisión con versiónLas salidas pasan por contratos, reglas deterministas, evaluaciones asistidas por modelos o revisión humana, según lo que haya que decidir.
Avance condicionadoRelaciono el trabajo, el modelo, la versión de las instrucciones, el contexto preparado, la respuesta, la duración y los errores que se produjeron.
Traza completaRecorrido
Recorrido completo, desde que se crea el trabajo hasta la salida. Lo que no cuenta un diagrama de flechas hacia delante es el paso de vuelta: la evaluación devuelve el trabajo atrás, y eso invalida comprobaciones que ya estaban hechas.
Fijo el objetivo, el alcance, las restricciones y con qué criterios se va a revisar.
Vinculo los documentos y referencias que podrán usar las distintas fases.
La aplicación compone la entrada concreta de cada operación.
Los procesadores coordinan modelos y herramientas, y conservan los resultados intermedios.
Se ejecutan los controles y entro yo cuando la decisión exige criterio.
Lo aceptado se exporta con sus metadatos, sus versiones y sus evidencias.
Corrección, nueva versión y repetición de las comprobaciones afectadas
Arquitectura
La aplicación es la que manda. El modelo entra como una dependencia con límites y contrato, igual que la base de datos o la cola.
Donde se crean los trabajos, se consultan las fases y se aprueba o se devuelve un resultado.
El único sitio donde se decide qué se puede pedir, con qué permisos y en qué orden.
Sabe en qué fase está cada trabajo, qué dependencias se han cumplido y qué falta por validar antes de dejarlo avanzar.
Lo que coordina el orquestador
Cuatro planos de validación
Ninguno sustituye a otro. Un sistema puede ejecutar bien y producir peor, o acertar y costar demasiado.
Cada fase recibe las entradas previstas, respeta su contrato y deja un estado coherente tanto si termina como si falla.
Los cambios de modelo, instrucciones o contexto se comparan sobre un conjunto estable de casos. Sin él no distingo una mejora de una ejecución afortunada.
Duración, consumo, errores, reintentos y coste por fase. Es donde se ve si el sistema aguanta el ritmo al que se le pide.
Cuánto trabajo sigue necesitando una persona, en qué fases entra y qué tipo de defecto llega hasta ella sin haberse detectado antes.
Estado
Sin una medición que pueda repetirse, un porcentaje de cobertura sería un número inventado. Estos tres estados dicen más y no afirman nada que no pueda sostener.
Decisiones de arquitectura
Ninguna estaba en el diseño inicial. Todas salieron de ver aprobarse un defecto que el sistema debería haber parado.
La respuesta del modelo no determina en qué fase está el trabajo ni qué queda por validar; eso lo decide la aplicación. Así puedo cambiar las instrucciones, el modelo o el proveedor sin que el proceso quede pegado a una herramienta concreta.
La función que propone una modificación no tiene autoridad para aprobarla. Cuando las tuve juntas, un parche introdujo una afirmación falsa y sobrevivió: el mismo lado que la había escrito participaba en aprobarla.
Cuando cambia el contenido, decaen las comprobaciones que ya no corresponden al artefacto actual. Un informe correcto sobre un borrador anterior deja de valer, y si no está atado a su versión nadie se entera.
Vuelvo a ejecutar la herramienta en lugar de leer el fichero que dice que se ejecutó: encontré una comprobación que salía en verde mientras leía una clave que no existía. Y cada prueba parte de una pieza válida a la que le meto un defecto concreto, porque que el sistema rechace algo que ya estaba roto por otro motivo no demuestra que el control nuevo funcione.
Límites del sistema
El sistema reúne material, propone una estructura, produce una versión y ejecuta controles. Lo que no hace es garantizar que una afirmación sea cierta ni decidir qué merece publicarse. Fijo el propósito, decido qué fuentes bastan, reviso lo que exige criterio y autorizo el resultado. La supervisión no es un botón de aprobar al final: es parte de la arquitectura, y necesita contexto suficiente para devolver el trabajo o detenerlo.
Patrones transferibles
El corpus, los permisos, las instrucciones y los criterios de validación son propios de cada problema y se rehacen. El patrón de orquestación, el estado fuera del modelo, los contratos y las trazas puede reutilizarse, aunque sus esquemas y controles deben adaptarse al nuevo dominio.
Una versión distinta altera el comportamiento de una fase sin avisar. Por eso la comparación necesita un conjunto estable de casos: sin él no distingo una mejora de una ejecución afortunada.
Lo primero que se nota no es la calidad, es la cola: tareas simultáneas, reintentos y coste por fase. Un sistema puede dar buenos resultados y no aguantar el ritmo al que se le pide.
Qué acredita este trabajo
He llevado el trabajo desde una cadena de llamadas a un modelo hasta un sistema que guarda el estado fuera de la conversación, ejecuta cada fase contra un contrato y deja el rastro necesario para reconstruir por qué avanzó. Lo que se publica sigue dependiendo de mí.
Contexto profesional